Esto de la comunicación no es tarea sencilla y menos para un personaje público, dependiendo de que palabras utilicemos construiremos una historia con la que seducir a quienes nos escuchan. Las palabras atraviesan y diseccionan la realidad y van configurando las cosas a través de símbolos que nos sirven para pensar y comunicarnos.
En muchas ocasiones empleamos palabras con matices de los que no llegamos a ser conscientes, no podemos pensar cada palabra que sale de nuestra boca. Es un acto casi automático. Pero hay contextos más exigentes que otros. En la política las palabras no mueren una vez anunciadas porque los medios las graban a fuego cuando de polémica se trata.
No se hasta qué punto Rosa Díez era consciente de la trascendencia que sus palabras iban a tener tras la entrevista en CNN con Gabilondo. ¿Tenían algún propósito las declaraciones? ¿Serán parte de la provocación? ¿Un simple despiste? La verdad es que viniendo de ella, cualquier cosa podría ser. Su oportunismo no me permite tener una imagen clara. Para la señora Veleta todo vale con tal de ser noticia. Pudiera ser que le "compensase" crear la polémica porque el fracaso de UPyD en Galicia es evidente... o que simplemente su dominio del lenguaje sea pobre y acabe metiendo la pata.
Como gallega, no me siento ofendida( ¡y eso que por aquí la cosa está que arde! ni más ni menos el grupo de Facebook "Queremos que Rosa Díez pida disculpa publicamente a todos los gallegos" ya cuenta con 1.142 admiradores) porque fuese cual fuese la intención, este acontecimiento lo único que me aporta es una falta de sensibilidad por su parte.
El escenario político no es estático. Es necesaria una adaptación permanente al entorno. ¿Pero es posible alcanzar una fórmula infalible? Hablamos de una realidad contingente, las cosas suceden de una manera pero podían haber sucedido de otra. Es este pequeño grado de incertidumbre el que nos conmociona y hace posible la creación. Porque al fin y al cabo, la política no es algo abstracto sino experiencias humanas concretas.
miércoles, 24 de febrero de 2010
viernes, 19 de febrero de 2010
¡Por tu culpita!
Ayer en el Congreso se dejó de lado la prioridad de un consenso, para dar paso al chaparrón oportunista. Y luego nos sorprendemos de que en España los políticos sean vistos como un problema.
Rajoy se dedicó en su discurso a construir la imagen de su adversario, en lugar de la suya propia. Al analizar un discurso, un aspecto fundamental es el nivel que tiene que ver con la interpretación. Se trata de la construcción creativa de la significación, es decir, qué nos empapa de lo que es dicho. Este proceso de interpretación por parte de los oyentes transciende la literalidad del discurso como construcción estructurada. He ahí la importancia de cómo es la percepción de los destinatarios.
Se ha dicho en los medios que el discurso de Rajoy no ha sido demasiado brillante lo cual no quiere decir que a efectos de influencia no funcione. Si en lugar de analizar el rigor del discurso atendemos a cómo se integra, codifica y se procesa la información dentro de la mente humana, podemos decir que como estrategia comunicativa la intervención del “líder” del PP no fue tan nefasta. Cognitivamente tenemos preferencias tendenciales que sesgan lo que oímos, pensamos y lo que hacemos con la información que recibimos. Uno de esos sesgos es el llamado “self serving bias” que se caracteriza por atribuirnos los éxitos y atribuir a causas externar los fracasos. En este caso se trata de atribuir la actual situación de crisis económica a la mala gestión, no del Gobierno, sino de Zapatero. La costumbre de culpabilizar es un recurso reduccionista porque en la mayoría de las ocasiones la realidad es mucho más complicada como para encontrar un culpable, pues es un complejo entramado de factores el que desencadena el problema. Además de este sesgo, nuestros valores heredados de la religión cristiana también nos ayudan a entender la realidad en términos de culpables e inocentes. Si pensamos bajo esta lógica ¿Iba tan mal encaminada la estrategia de Rajoy? No subestimemos.
La actuación de Rajoy se centró en señalar su intento de colaboración con el Gobierno en ocasiones anteriores por lo que ahora el único responsable de la actual situación es absolutamente el presidente. Después de responsabilizarlo le pide que rectifique a fondo y si no lo hace, que otros lo hagan. Leyendo entre líneas: eres culpable, te toca pedir perdón. No hace falta que se emplee la palabra culpable, porque domina toda la lógica discursiva.
Después vienen las conductas coherentes a esta lógica: el PP se siente ofendido porque no se lo ha convocado a título individual como se merecía, el señor Zapatero está en deuda. ¿Deuda infinita? El otro día suspendieron la clase del master que estoy haciendo y creo que ya se quién tiene la culpa…
Rajoy se dedicó en su discurso a construir la imagen de su adversario, en lugar de la suya propia. Al analizar un discurso, un aspecto fundamental es el nivel que tiene que ver con la interpretación. Se trata de la construcción creativa de la significación, es decir, qué nos empapa de lo que es dicho. Este proceso de interpretación por parte de los oyentes transciende la literalidad del discurso como construcción estructurada. He ahí la importancia de cómo es la percepción de los destinatarios.
Se ha dicho en los medios que el discurso de Rajoy no ha sido demasiado brillante lo cual no quiere decir que a efectos de influencia no funcione. Si en lugar de analizar el rigor del discurso atendemos a cómo se integra, codifica y se procesa la información dentro de la mente humana, podemos decir que como estrategia comunicativa la intervención del “líder” del PP no fue tan nefasta. Cognitivamente tenemos preferencias tendenciales que sesgan lo que oímos, pensamos y lo que hacemos con la información que recibimos. Uno de esos sesgos es el llamado “self serving bias” que se caracteriza por atribuirnos los éxitos y atribuir a causas externar los fracasos. En este caso se trata de atribuir la actual situación de crisis económica a la mala gestión, no del Gobierno, sino de Zapatero. La costumbre de culpabilizar es un recurso reduccionista porque en la mayoría de las ocasiones la realidad es mucho más complicada como para encontrar un culpable, pues es un complejo entramado de factores el que desencadena el problema. Además de este sesgo, nuestros valores heredados de la religión cristiana también nos ayudan a entender la realidad en términos de culpables e inocentes. Si pensamos bajo esta lógica ¿Iba tan mal encaminada la estrategia de Rajoy? No subestimemos.
La actuación de Rajoy se centró en señalar su intento de colaboración con el Gobierno en ocasiones anteriores por lo que ahora el único responsable de la actual situación es absolutamente el presidente. Después de responsabilizarlo le pide que rectifique a fondo y si no lo hace, que otros lo hagan. Leyendo entre líneas: eres culpable, te toca pedir perdón. No hace falta que se emplee la palabra culpable, porque domina toda la lógica discursiva.
Después vienen las conductas coherentes a esta lógica: el PP se siente ofendido porque no se lo ha convocado a título individual como se merecía, el señor Zapatero está en deuda. ¿Deuda infinita? El otro día suspendieron la clase del master que estoy haciendo y creo que ya se quién tiene la culpa…
martes, 2 de febrero de 2010
As rúas falan
sábado, 16 de enero de 2010
Un proyecto
El 24 de enero de 1984 Steve Jobs presenta en la conferencia anual de Apple el primer computador comercial con interfaz gráfica de usuario. Este sistema muestra un conjunto de imágenes y objetos gráficos para representar información y acciones disponibles en el interfaz. Esta manera de gestionar la información revela cómo nuestro cerebro retiene con mayor eficacia aquellos contenidos representados espacialmente puesto que la mente humana no es capaz de sostener simultáneamente una cantidad elevada de conceptos abstractos.
Bajo el mismo supuesto, algo parecido ha desarrollado la empresa australiana Austhink que ha desarrollado un software que organiza el pensamiento de una forma gráfica, lo que han denominado como mapeo de decisiones y argumentación. Las ventajas que ofrece son las posibilidades de alcanzar con claridad el pensamiento crítico y la toma de decisiones.
Por una parte nos ofrece el mapeo de argumentos a través del RATIONALE, por otra parte ofertan una herramienta que estructura y visualiza la línea de pensamiento para crear diagramas organizados mediante el BDECISIVE.
Es la primera vez que escuchaba hablar del argument mapping software pero creo que puede llegar a ser una herramienta de gran utilidad en el entorno laboral.
Podeis encontrar mayor información en:
http://timvangelder.com/2009/02/17/what-is-argument-mapping/
lunes, 21 de diciembre de 2009
Por Nietzsche
Sucedió en la librería. Yo no lo iba buscando. Pero no pude evitar detenerme en la sección de filosofía a ojear las últimas novedades. No hay muchas, cada vez parece que hay menos filósofos que escriban o a los que se les publique… ¿O me lo parece a mí? Michel Onfray no era para mí un desconocido, sus líneas de investigación han resultado controvertidas porque siempre ahonda en cuestiones defendidas por dogmáticos ¿Qué cabía esperar? ¿Que se quedarían de brazos cruzados? Por lo menos habrá que sacudirlos, aunque que no vayan a cambiar de opinión ¿no? En la estantería muchas de sus obras (deben de estar vendiéndose bien), me sonaban, eran títulos que había oído antes excepto una obrita en cuyo canto apenas podía leerse el título: El sueño de Eichmann. ¿Eichmann? ¿El llamado “arquitecto del Holocausto”? En ella Onfray, partiendo del libro de Hanna Arendt Eichmann en Jerusalén, plasma en una pintoresca pieza teatral cómo las tesis kantianas tienen mucho más que ver con el nazismo, que los pensamientos de Nietzsche.
Hanna Arendt comenta cómo el testimonio del genocida incurría en lo que llamó “banalidad del mal”, es decir, la idea de que este teniente coronel encargado de la organización logística del transporte del Holocausto, simplemente alegaba que estaba actuando bajo órdenes; él tan sólo obedecía la ley por la misma ley. ¿Pero acaso esto lo eximía de culpa? ¿No se incurre sino en impunidad? Lo grave lo encontramos cuando pensamos: ¿Hasta qué punto habíamos llegado para que alguien no fuese capaz de sentirse culpable habiendo cometido actos crueles?
El sueno de Eichmann recrea un divertido diálogo entre el criminal y Kant con pequeñas incursiones irónicas de Nietzsche. La fuerte moral kantiana es estudiada por Eichmann desde pequeño. La obediencia a la ley y el derecho sin interrogarse los medios por medio de los cuales la ley llego a ser ley, quedando restringido el uso del espíritu crítico al análisis interior.
Una filosofía que hace aguas por su carácter puramente teórico. Es realmente expresiva la escena en la que Eichmann le echa en cara a Kant el hecho de ser un personaje más bien inhóspito y solitario, obsesionado por el afán purista que lo llevó a la creación de todo un entramado de lo que los hombres “deberían ser” sin tener en cuenta lo que los hombres “ya eran”.
-Eichmann: (…) Usted ha vivido con la cabeza en su famoso cielo estrellado y yo en el lodo del mundo, pero este es el único mundo que existe…Usted es puro, por supuesto, limpio, evidente, pero nunca bajó del cielo de las ideas. Yo, por supuesto, por haber vivido en lo real, en la historia, en la materialidad de las cosas, soy impuro, sucio. Porque he vivido... Usted, Kant ¿Vivió alguna vez?
-Kant (asombrado, estupefacto): Sí, he vivido, tenga usted la seguridad de que he vivido…
-Nietzsche: No es tan seguro…
Irremediablemente se me ha venido a la cabeza la última película de Michael Haneke: La cinta blanca (Dass Weissse Band). Un retrato de la vida de un pequeño pueblo protestante del norte de Alemania justo antes de la I Guerra Mundial. Un relato estremecedor de los estragos de una moral que reprime los sentimientos y alza la bandera del ideal. Muy recomendable.
En definitiva, quizás esta obra nos sirva para hacer la justicia que le debemos a Nietzsche por interpretar su filosofía de manera equivocada. ¡Si levantara la cabeza!
Hanna Arendt comenta cómo el testimonio del genocida incurría en lo que llamó “banalidad del mal”, es decir, la idea de que este teniente coronel encargado de la organización logística del transporte del Holocausto, simplemente alegaba que estaba actuando bajo órdenes; él tan sólo obedecía la ley por la misma ley. ¿Pero acaso esto lo eximía de culpa? ¿No se incurre sino en impunidad? Lo grave lo encontramos cuando pensamos: ¿Hasta qué punto habíamos llegado para que alguien no fuese capaz de sentirse culpable habiendo cometido actos crueles?
El sueno de Eichmann recrea un divertido diálogo entre el criminal y Kant con pequeñas incursiones irónicas de Nietzsche. La fuerte moral kantiana es estudiada por Eichmann desde pequeño. La obediencia a la ley y el derecho sin interrogarse los medios por medio de los cuales la ley llego a ser ley, quedando restringido el uso del espíritu crítico al análisis interior.
Una filosofía que hace aguas por su carácter puramente teórico. Es realmente expresiva la escena en la que Eichmann le echa en cara a Kant el hecho de ser un personaje más bien inhóspito y solitario, obsesionado por el afán purista que lo llevó a la creación de todo un entramado de lo que los hombres “deberían ser” sin tener en cuenta lo que los hombres “ya eran”.
-Eichmann: (…) Usted ha vivido con la cabeza en su famoso cielo estrellado y yo en el lodo del mundo, pero este es el único mundo que existe…Usted es puro, por supuesto, limpio, evidente, pero nunca bajó del cielo de las ideas. Yo, por supuesto, por haber vivido en lo real, en la historia, en la materialidad de las cosas, soy impuro, sucio. Porque he vivido... Usted, Kant ¿Vivió alguna vez?
-Kant (asombrado, estupefacto): Sí, he vivido, tenga usted la seguridad de que he vivido…
-Nietzsche: No es tan seguro…
Irremediablemente se me ha venido a la cabeza la última película de Michael Haneke: La cinta blanca (Dass Weissse Band). Un retrato de la vida de un pequeño pueblo protestante del norte de Alemania justo antes de la I Guerra Mundial. Un relato estremecedor de los estragos de una moral que reprime los sentimientos y alza la bandera del ideal. Muy recomendable.
En definitiva, quizás esta obra nos sirva para hacer la justicia que le debemos a Nietzsche por interpretar su filosofía de manera equivocada. ¡Si levantara la cabeza!
martes, 15 de diciembre de 2009
ÁGORAS VIRTUALES
"Cuidate bien del que te niega el acceso a la información, porque en el fondo de su corazón, tan solo desea ser tu amo” (Anónimo)
La vinculación entre derecho y conocimiento no tiene un pasado estable. Las redes de poder y conocimiento iban, hasta entonces, de la mano. Los distintos poderes establecían una jerarquía de acceso al conocimiento, lo cual significaba que el acceso a éste venía condicionado por una relación de dependencia: si queríamos conocer teníamos que dar algo a cambio, es decir, no había un conocimiento gratuito. Esta dependencia ha significado un “estar en deuda”, una deuda en ocasiones infinita, tanto por tenerla como por dejar de tenerla.
Actualmente ya no se emplea tanto la palabra conocimiento, sino más bien información (Sociedad de la información, desinformación, sobrecarga informativa…) ¿Qué ha sucedido? Esta sustitución de palabra en el uso puede arrojar luz sobre el cambio estructural de la forma en la que, hoy en día, formamos una opinión sobre algo. Por conocimiento, entiendo un determinado flujo de información organizado y sistematizado depositario de un juicio valorativo o una posición respecto de algo o alguien (¿Puede ser quizás un ejemplo de esto el clientelismo?). Por información, entiendo como un conjunto de datos significativos y pertinentes para el que los percibe. No se si con esto intuís lo que quiero expresar. Si antes nos daban la opinión formada (puesto que no disponíamos del acceso), ahora somos nosotros los que formamos la opinión. Por decirlo de una manera sencilla, hemos pasado de “lo contado” a “lo que contamos”. Parece un simple juego de palabras pero considero que tiene una importancia radical para entender un poco más la sociedad en la que vivimos.
La pregunta es ¿De dónde viene esta transformación? Está claro que no se puede atribuir a un único factor, sino a una multitud de factores interrelacionados. Una especie de caldo de cultivo con elementos que se retroalimentan continuamente y sazonados con una pizquita de azar. Pero hay un de esos factores que me parece relevante tener en cuenta: el nacimiento de lo que llamaré “ágoras virtuales”.
El desarrollo de la comunicación 2.0 ha subvertido las jerarquías que hasta entonces dominaban en la red. La comunicación dentro de Internet (Comunicación 1.0) se caracterizaba porque la información y el contenido de un determinado sitio lo producía un editor o Webmaster. Pero el desarrollo Web ha evolucionado en el modo en que los contenidos se estructuran. En 2004 Dale Dougherty empleó el término Comunicación 2.0 para caracterizar el fenómeno de páginas, donde son los propios usuarios los que crean los contenidos y gestionan dichas páginas. Esta nueva estructura más democrática está determinando nuestros comportamientos convirtiéndonos, no sólo en consumidores, sino también en productores; un nuevo rol que el Alvin Toffler acuñó con el término prosumers.
No se si somos del todo conscientes de lo que esto implica en nuestras vidas, pero creo fuertemente que ésta nueva configuración del sistema tiene un valor muy importante y ese valor es el de la responsabilidad de las cosas. No se si por eso se habla ahora tanto de la Responsabilidad Social Corporativa como manera de reconducir esta nueva demanda… La cuestión es que en todo este mecanismo hay una implicación emocional porque ahora somos un poco más partícipes (si lo deseamos) del funcionamiento del mundo en el que vivimos. Si no estáis convencidos os recomiendo que leáis el Cluetrain Manifesto (www.cluetrain.com)
¿Seremos capaces de asumir esta nueva responsabilidad? O más bien ¿Queremos asumirla?
La vinculación entre derecho y conocimiento no tiene un pasado estable. Las redes de poder y conocimiento iban, hasta entonces, de la mano. Los distintos poderes establecían una jerarquía de acceso al conocimiento, lo cual significaba que el acceso a éste venía condicionado por una relación de dependencia: si queríamos conocer teníamos que dar algo a cambio, es decir, no había un conocimiento gratuito. Esta dependencia ha significado un “estar en deuda”, una deuda en ocasiones infinita, tanto por tenerla como por dejar de tenerla.
Actualmente ya no se emplea tanto la palabra conocimiento, sino más bien información (Sociedad de la información, desinformación, sobrecarga informativa…) ¿Qué ha sucedido? Esta sustitución de palabra en el uso puede arrojar luz sobre el cambio estructural de la forma en la que, hoy en día, formamos una opinión sobre algo. Por conocimiento, entiendo un determinado flujo de información organizado y sistematizado depositario de un juicio valorativo o una posición respecto de algo o alguien (¿Puede ser quizás un ejemplo de esto el clientelismo?). Por información, entiendo como un conjunto de datos significativos y pertinentes para el que los percibe. No se si con esto intuís lo que quiero expresar. Si antes nos daban la opinión formada (puesto que no disponíamos del acceso), ahora somos nosotros los que formamos la opinión. Por decirlo de una manera sencilla, hemos pasado de “lo contado” a “lo que contamos”. Parece un simple juego de palabras pero considero que tiene una importancia radical para entender un poco más la sociedad en la que vivimos.
La pregunta es ¿De dónde viene esta transformación? Está claro que no se puede atribuir a un único factor, sino a una multitud de factores interrelacionados. Una especie de caldo de cultivo con elementos que se retroalimentan continuamente y sazonados con una pizquita de azar. Pero hay un de esos factores que me parece relevante tener en cuenta: el nacimiento de lo que llamaré “ágoras virtuales”.
El desarrollo de la comunicación 2.0 ha subvertido las jerarquías que hasta entonces dominaban en la red. La comunicación dentro de Internet (Comunicación 1.0) se caracterizaba porque la información y el contenido de un determinado sitio lo producía un editor o Webmaster. Pero el desarrollo Web ha evolucionado en el modo en que los contenidos se estructuran. En 2004 Dale Dougherty empleó el término Comunicación 2.0 para caracterizar el fenómeno de páginas, donde son los propios usuarios los que crean los contenidos y gestionan dichas páginas. Esta nueva estructura más democrática está determinando nuestros comportamientos convirtiéndonos, no sólo en consumidores, sino también en productores; un nuevo rol que el Alvin Toffler acuñó con el término prosumers.
No se si somos del todo conscientes de lo que esto implica en nuestras vidas, pero creo fuertemente que ésta nueva configuración del sistema tiene un valor muy importante y ese valor es el de la responsabilidad de las cosas. No se si por eso se habla ahora tanto de la Responsabilidad Social Corporativa como manera de reconducir esta nueva demanda… La cuestión es que en todo este mecanismo hay una implicación emocional porque ahora somos un poco más partícipes (si lo deseamos) del funcionamiento del mundo en el que vivimos. Si no estáis convencidos os recomiendo que leáis el Cluetrain Manifesto (www.cluetrain.com)
¿Seremos capaces de asumir esta nueva responsabilidad? O más bien ¿Queremos asumirla?
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